Comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales participó en taller sobre contención y cuidado en situaciones de crisis

La instancia, organizada por la Comisión de Salud Mental y facilitada por el equipo de la UAPPU, estuvo dirigida a estudiantes, académicos/as y funcionarios/as, quienes conocieron estrategias de primeros auxilios psicológicos, escucha activa y autocuidado para enfrentar situaciones que requieren apoyo y contención emocional.

Con el propósito de fortalecer las herramientas disponibles para responder ante situaciones de crisis dentro de la comunidad universitaria, el pasado viernes 25 de septiembre se desarrolló el taller “Herramientas para contención en momentos de crisis y cuidado de quién contiene”, organizado por la Comisión de Salud Mental de la Facultad de Ciencias Sociales.

La jornada fue facilitada por el equipo de la Unidad de Apoyo Psicosocial al Personal Universitario (UAPPU) de la Universidad de Concepción, integrado por las psicólogas Francisca Parra y Colomba Godoy, junto a la Dra. Angélica Melita. Durante el encuentro se abordaron estrategias de primeros auxilios psicológicos, escucha activa y NURSE, además de herramientas destinadas al cuidado de quienes asumen labores de contención y acompañamiento.

Uno de los principales énfasis estuvo puesto en reconocer que no todas las situaciones de malestar requieren la misma respuesta. A partir de ejemplos cotidianos, las profesionales explicaron las diferencias entre el malestar emocional, una situación de crisis y una emergencia de salud mental, distinción que permite evaluar cuándo es posible acompañar y cuándo resulta necesario activar redes de apoyo especializadas.

En este sentido, la Dra. Angélica Melita recalcó que experimentar emociones como rabia, pena o frustración forma parte de la experiencia humana y no constituye, por sí mismo, una emergencia. La situación cambia cuando existe un desborde que dificulta a la persona responder a lo que está ocurriendo o cuando aparecen condiciones que pueden poner en riesgo su integridad o la de terceros.

Contener no significa solucionar el problema

A lo largo del taller, Colomba Godoy profundizó en los primeros auxilios psicológicos como una primera respuesta de apoyo frente a una persona que atraviesa una crisis. Para ello, abordó acciones como observar el entorno y las condiciones de seguridad, escuchar, realizar preguntas sencillas e identificar las necesidades inmediatas de quien requiere ayuda.

Explicó que la contención no busca resolver el problema que originó la crisis, sino acompañar a la persona para que pueda recuperar progresivamente sus recursos y conectarse con las redes de apoyo que necesite.

“Quien contiene no tiene la responsabilidad. Solo acompaña”, señaló durante la jornada, poniendo énfasis en la necesidad de establecer límites respecto del rol que puede asumir quien brinda una primera ayuda.

“En este proceso, la forma de aproximarse también adquiere especial relevancia. Hablar lentamente, utilizar un tono de voz tranquilo, evitar invadir el espacio personal y realizar preguntas simples pueden contribuir a generar un entorno que transmita seguridad”, afirmó Colomba Godoy. Del mismo modo, la profesional enfatizó que no siempre es necesario conocer en detalle aquello que desencadenó la crisis para brindar una primera contención.

El paso siguiente es favorecer la conexión con una red de apoyo adecuada. Dependiendo de cada situación, esta puede corresponder a familiares, amistades, compañeros/as o servicios institucionales y de salud. En situaciones de mayor gravedad, en cambio, la prioridad debe estar puesta en resguardar la seguridad y solicitar asistencia especializada.

Prepararse como comunidad

Otro de los aspectos abordados fue la importancia de que las comunidades no esperen a que ocurra una emergencia para definir cómo actuar. Conocer previamente los canales institucionales disponibles, establecer formas de coordinación e identificar a personas capacitadas en primeros auxilios psicológicos puede favorecer una respuesta más organizada.

Desde esta perspectiva, la preparación no recae exclusivamente en una persona. La coordinación entre estudiantes, académicos/as, funcionarios/as y equipos especializados permite distribuir responsabilidades y evitar que quien se encuentra realizando una contención deba asumir por sí solo todos los aspectos de una situación compleja.

La la Dra. Angélica Melita explicó además que la UAPPU desarrolla acciones de promoción y prevención dirigidas a trabajadores y trabajadoras de la Universidad, junto con acompañamientos a equipos que han debido enfrentar experiencias críticas. “Este trabajo parte de reconocer que una situación de crisis no afecta únicamente a quien la experimenta directamente, sino también a quienes participan en su acompañamiento”, recalcó.

El cuidado de quien contiene

La segunda parte del taller estuvo dedicada al autocuidado y a las consecuencias emocionales que puede generar el acompañamiento de otras personas. Mediante ejercicios prácticos de respiración, atención y regulación corporal, las y los participantes pudieron reconocer sus propias señales de tensión y reflexionar sobre las estrategias que utilizan para cuidarse.

Francisca Parra explicó que el autocuidado implica observar y atender conscientemente las necesidades físicas y emocionales, pero advirtió que este no debe entenderse únicamente como una responsabilidad individual. Las condiciones del entorno y las redes disponibles también forman parte del cuidado.

“Es necesario que haya condiciones para que el cuidado individual se ejerza”, planteó durante el taller, relevando la dimensión colectiva que existe detrás de las prácticas de autocuidado.

De acuerdo con la psicóloga, esta mirada cobra especial importancia después de acompañar una crisis, ya que la experiencia de otra persona puede movilizar emociones, recuerdos o experiencias propias. Por ello, durante la jornada se destacó la necesidad de reconocer los límites personales y buscar apoyo cuando una situación sobrepasa los recursos disponibles.

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