Pina Marsico analizó los desafíos contemporáneos de la Psicología desde una mirada cultural y global

La académica de la Universidad de Salerno reflexionó sobre el aporte de la Psicología Cultural frente a fenómenos contemporáneos como las migraciones, los nacionalismos y las transformaciones tecnológicas, destacando al Sur Global como un espacio desde el cual pueden emerger nuevas formas de comprender las relaciones humanas.

La académica de la Universidad de Salerno, Pina Marsico, dictó este miércoles 30 de septiembre la conferencia “Desafíos actuales de la Psicología: el aporte de la Psicología Cultural”, instancia en la que invitó a reflexionar sobre el papel que puede desempeñar la disciplina frente a los desafíos que atraviesan actualmente las sociedades y las relaciones humanas.

Marsico, presidenta electa de la División de Historia de la Psicología de la American Psychological Association (APA) y expresidenta de la División de Psicología Global de la misma organización, articuló durante su presentación ambas áreas de su trayectoria para analizar los desafíos contemporáneos de la Psicología desde una perspectiva histórica, cultural y global.

A partir de esta mirada, la académica propuso prestar especial atención al Sur Global, entendido no únicamente como una delimitación geográfica, sino también como un espacio caracterizado por vulnerabilidades, recursos comunitarios, formas de organización colectiva y estrategias desarrolladas para enfrentar contextos complejos.

“América Latina, África, India, Indonesia y otros territorios reúnen experiencias y conocimientos que pueden contribuir a pensar nuevas respuestas frente a problemas globales, relevando especialmente la importancia de las relaciones comunitarias y la capacidad de adaptación”, recalcó Marsico.

Desafíos que permanecen a través del tiempo

Durante su exposición, Marsico recurrió a la historia de la Psicología para mostrar que varios de los problemas que actualmente interpelan a la disciplina ya formaban parte de sus preocupaciones hace décadas.

Para ello, presentó antecedentes encontrados durante su investigación en los archivos del psicólogo estadounidense Jerome Bruner, quien participó en iniciativas que, tras el término de la Segunda Guerra Mundial, buscaron identificar los principales problemas humanos y sociales que debían ser abordados por las ciencias sociales.

Entre las preocupaciones identificadas entonces se encontraban los nacionalismos, los movimientos de población y el desarrollo tecnológico. Cerca de ocho décadas después, Marsico planteó que estas problemáticas continúan presentes bajo nuevas expresiones, entre ellas los procesos migratorios, el resurgimiento de los nacionalismos y los desafíos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial.

Frente a este escenario, la académica añadió que la Psicología debe volver a preguntarse cuál es su papel y cómo puede contribuir a comprender y abordar fenómenos que trascienden las experiencias individuales.

“Como psicólogos y psicólogas podemos desempeñar un papel muy importante. Este aporte no se restringe a los espacios donde se toman decisiones, sino que también debe expresarse en la práctica profesional y en la investigación”, sostuvo.

Las fronteras como espacios de encuentro

Uno de los conceptos centrales de la conferencia fue el de frontera. Desde la perspectiva de Marsico, las personas organizan y comprenden su realidad mediante límites que permiten establecer distinciones entre categorías como dentro y fuera, norte y sur, o este y oeste.

Sin embargo, advirtió que estas divisiones pueden conducir a formas dicotómicas de comprender el mundo y establecer jerarquías entre personas, comunidades y territorios. Por ello, propuso superar una mirada que contraponga al Norte y al Sur Global como realidades excluyentes.

Para Marsico, las fronteras poseen una doble función: pueden separar, pero, al mismo tiempo, constituyen puntos de contacto entre aquello que se encuentra a cada lado. En consecuencia, también pueden transformarse en espacios de comunicación, encuentro y construcción de nuevas relaciones.

Desde esta perspectiva, planteó la necesidad de avanzar hacia nuevas formas de relación entre distintas regiones del mundo, reconociendo la capacidad del Sur Global para producir conocimiento e innovación en las Ciencias Sociales y las Humanidades.

“El Sur Global existe en toda su diversidad y produce innovación en las Ciencias Sociales y las Humanidades”, sostuvo la académica, destacando la importancia de establecer relaciones basadas en el diálogo, en lugar de reproducir oposiciones entre norte y sur, este y oeste.

El valor de las relaciones comunitarias

La conferencia también abordó algunas características que Marsico identifica en las sociedades del Sur Global, entre ellas la importancia de las relaciones colectivas, los vínculos afectivos, la flexibilidad frente a escenarios de incertidumbre y la utilización de recursos comunitarios.

Para ejemplificar esta perspectiva, comparó diferentes maneras de enfrentar experiencias como la muerte y el duelo, destacando que en diversos contextos las comunidades se movilizan para acompañar a las personas mediante la presencia, la alimentación y otras prácticas colectivas de cuidado.

Estas experiencias, explicó, permiten reconocer conocimientos y formas de organización que ya existen en las comunidades y que pueden aportar a la comprensión psicológica de las relaciones humanas. “Enfrentar los desafíos contemporáneos requiere aprender mutuamente y reconocer las fronteras como una oportunidad para la aparición de nuevas ideas”, sostuvo.

Psicología, comunidad y espacios para el diálogo

Tras la presentación se abrió un espacio de conversación con las y los asistentes, en el que surgieron preguntas sobre polarización, Psicología Comunitaria y las posibilidades de generar diálogo entre personas con perspectivas diferentes.

Ante estas inquietudes, Marsico enfatizó la importancia de que la formación de psicólogos y psicólogas no se limite exclusivamente al trabajo individual, sino que incorpore también la participación y el trabajo en espacios comunitarios.

En particular, destacó la necesidad de recuperar el encuentro presencial y generar instancias en las que las personas puedan desarrollar actividades en conjunto. “La interacción directa puede contribuir a disminuir las distancias que se profundizan cuando las diferencias se desarrollan sin contacto con otras personas”, explicó.

La conversación se extendió también al ámbito educativo. Frente a una reflexión planteada por una asistente sobre la diversidad de perspectivas que conviven en las aulas, Marsico destacó la importancia de que profesionales de la Psicología y la educación cuenten con distintas herramientas conceptuales y eviten abordar realidades complejas desde un único modelo.

En este contexto, la académica planteó que la educación no debe responder a una fórmula única, sino ser capaz de recurrir a distintas perspectivas de acuerdo con las características y necesidades de cada realidad. “Las escuelas y universidades cumplen simultáneamente funciones de conservación y transformación social”, destacó.

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