Presenta en la UdeC proyecto sobre trayectorias de vida y participación social de lesbianas mayores en Chile

La investigación contempla una encuesta nacional y metodologías participativas en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Biobío. Su propósito es aportar conocimiento sobre las condiciones de vida de lesbianas mayores de 50 años y generar insumos para las políticas públicas y las organizaciones sociales.

El martes 27 de octubre se realizó en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción el lanzamiento del proyecto FONDECYT Regular N.º 1251047, “Lesbianas mayores en Chile: retrato sociodemográfico, trayectorias de vida y prácticas de participación social”, iniciativa que se desarrollará entre 2026 y 2029.

El encuentro reunió a representantes del ámbito académico, instituciones públicas y organizaciones sociales para dialogar sobre envejecimiento, memoria, cuidados y participación. La actividad forma parte de un lanzamiento territorial que contempló instancias en Valparaíso, Concepción y Santiago.

En la apertura, el director del Departamento de Trabajo Social UdeC, Dr. Gustavo Castillo, destacó la pertinencia de abordar experiencias que han recibido escasa atención en la investigación nacional. Asimismo, valoró la incorporación de las organizaciones de la sociedad civil y su relación con la tradición de investigación e intervención comunitaria del Trabajo Social.

“Comprender los procesos de envejecimiento supone reconocer que las trayectorias de vida son diversas”, sostuvo el académico. Desde esa perspectiva, subrayó que las condiciones en que las personas envejecen están relacionadas con sus vínculos, oportunidades y las desigualdades experimentadas a lo largo de sus vidas.

Evidencia para visibilizar experiencias y orientar decisiones

La Dra. Cecilia Bustos Ibarra, académica del Departamento de Trabajo Social UdeC y coinvestigadora del proyecto, presentó los objetivos y la metodología de la iniciativa. “La falta de información dificulta reconocer las necesidades de las lesbianas mayores y desarrollar respuestas institucionales pertinentes”, señaló.

La investigación contempla una encuesta nacional con la que se aspira a alcanzar a 400 lesbianas mayores de 50 años. Al momento del lanzamiento, el cuestionario se encontraba en su fase final de revisión de expertos, como parte de la preparación del pilotaje. Aunque su aplicación está prevista en formato digital, el equipo considera estrategias complementarias para ampliar el acceso y resguardar la confidencialidad de las participantes.

El componente cualitativo incorporará círculos de conversación, talleres participativos y narrativas digitales para reconstruir experiencias colectivas y trayectorias individuales en las tres regiones. El proyecto articula una perspectiva de derechos humanos y feminista interseccional con aportes del Trabajo Social, la historia y la sociología.

La académica enfatizó que este trabajo requiere construir relaciones de confianza con organizaciones de las diversidades, agrupaciones de derechos humanos y organizaciones de personas mayores. También invitó a estudiantes y académicos a incorporarse al equipo local.

Investigación participativa desde las primeras conversaciones

Émilie Raymond, de la Universidad Central de Chile y la Universidad Laval, Canadá, profundizó en el enfoque de investigación acción participativa. “Esta perspectiva exige considerar desde el inicio para qué se produce conocimiento y cómo sus resultados pueden contribuir a la intervención, las políticas públicas y las redes de solidaridad”, explicó.

Como parte de ese proceso, el equipo realizó entrevistas de acercamiento con nueve mujeres: seis participaron individualmente y tres en una entrevista grupal.  Raymond aclaró que se trata de una aproximación exploratoria, que todavía no permite ofrecer un retrato completo de la diversidad de experiencias de las lesbianas mayores. Entre los temas surgidos mencionó la inestabilidad económica, las preocupaciones por los ingresos durante la vejez, las responsabilidades de cuidado y la disponibilidad de redes de apoyo.

La investigadora destacó que el estudio reconoce “la tremenda capacidad de agencia, autodeterminación y resistencia de las mujeres frente a situaciones que muchas veces pueden ser bastante complejas”.

Los relatos también dieron cuenta de distintas formas de vivir y comunicar la orientación sexual en contextos familiares, laborales y comunitarios. En algunos casos, el resguardo de la intimidad ha constituido una estrategia de protección frente a la discriminación; en otros, las trayectorias han estado vinculadas al activismo y la organización feminista.

Otro desafío identificado fue el acercamiento entre generaciones, especialmente para mujeres que desean incorporarse a espacios colectivos, pero no siempre encuentran condiciones para sentirse parte de ellos.

diálogo con las experiencias del territorio

El conversatorio reunió las perspectivas de Susana Martínez, del Comité Regional para la Promoción, Ejercicio y Garantías de los Derechos Humanos de las Personas Mayores de la Región del Biobío, y Laura Jérez, de la Oficina de la Diversidad y la No Discriminación de la Municipalidad de Concepción. La jornada también contó con la presencia de Cecilia Riquelme Ugarte, cofundadora de la Colectiva Lésbica Feminista Ayuquelén, vinculando la discusión académica con experiencias institucionales y de organización social.

Desde su trayectoria en el Servicio Nacional del Adulto Mayor, Martínez reconstruyó parte del proceso de organización de las personas mayores en la región. “Estos espacios permitieron compartir vivencias que antes permanecían en el ámbito privado, reconocer experiencias de maltrato y comprender que muchas de ellas eran compartidas por otras personas”, afirmó.

Durante su intervención destacó que la organización también favoreció el ejercicio de la autonomía: expresar desacuerdos, establecer límites y tomar decisiones sobre la vivienda, los bienes y la vida cotidiana. En ese sentido, cuestionó las prácticas asistencialistas que ofrecen actividades para las personas mayores sin incorporar suficientemente sus intereses y capacidad de decisión.

Por su parte, Jérez presentó el trabajo de la oficina municipal desde la atención individual, la participación comunitaria y la articulación con otras instituciones. Según explicó, el acompañamiento comienza con una instancia de escucha activa que permite conocer la situación de cada persona, identificar sus necesidades y ofrecer orientación, apoyos o derivaciones.

La representante advirtió que algunas experiencias de discriminación y violencia pueden llegar a normalizarse, lo que dificulta reconocerlas y buscar ayuda. Por ello, destacó la importancia de facilitar información sobre derechos y construir redes institucionales que permitan realizar derivaciones con mayores garantías de un trato respetuoso.

Jérez compartió, además, la experiencia de un grupo dirigido a personas sáficas mayores de 30 años, que ha permitido abordar temas como los vínculos afectivos, la amistad, los miedos y los proyectos de vida. Las evaluaciones recogidas por la oficina muestran que sus participantes valoran especialmente la posibilidad de encontrar compañía, proponer actividades y sentirse parte de un espacio acogedor.

“Lo que hacemos es escuchar a las personas y a las organizaciones”, afirmó, al explicar que el diseño de estas iniciativas se ha ido ajustando a las necesidades expresadas por quienes participan.

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