Katerinne Pavez Marchant, Cecilia Pérez Díaz y Pablo Fuentealba Carrasco participaron en el conversatorio “Trayectorias de igualdad en Chile y en la Universidad de Concepción”, actividad organizada en el marco del noveno aniversario de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual.
La historia del acceso de las mujeres a la educación superior, la construcción de una institucionalidad universitaria orientada a la equidad de género y las brechas que persisten en la actualidad fueron algunos de los principales temas abordados por académicos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción durante el conversatorio “Trayectorias de igualdad en Chile y en la Universidad de Concepción”.
La actividad se desarrolló en el marco de la conmemoración de los nueve años de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual de la UdeC y reunió a especialistas de distintas disciplinas para reflexionar sobre los avances alcanzados y los desafíos que aún persisten en materia de igualdad.
En representación de la Facultad participaron la Dra. Katerinne Pavez Marchant, académica del Departamento de Comunicación Social; la Mg. Cecilia Pérez Díaz, académica del Departamento de Trabajo Social y primera directora de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual; y el Dr. Pablo Fuentealba Carrasco, académico y director del Departamento de Sociología. La conversación fue moderada por la periodista Rayén Barriga Parra.
Reconstruir la historia de las mujeres en la Universidad
La participación de la Dra. Katerinne Pavez Marchant estuvo vinculada con su trabajo de investigación sobre el ingreso de las mujeres a la educación superior y, particularmente, con la experiencia de la Universidad de Concepción. La académica es autora del artículo “El ingreso de las mujeres a la universidad en el siglo XX: estrategias de las estudiantes y restricciones en su acceso. El caso de la Universidad de Concepción, Chile (1919-1929)”.
Durante el conversatorio, destacó la importancia de comprender el ingreso de las mujeres a las universidades como un proceso que estuvo determinado por múltiples factores, entre ellos, la expansión de los liceos femeninos, el apoyo familiar y las propias condiciones que ofrecían las instituciones de educación superior.
En este contexto, relevó el carácter pionero de la Universidad de Concepción, que desde su fundación en 1919 permitió el ingreso de mujeres a sus aulas. Asimismo, explicó que durante sus primeros años la presencia femenina alcanzó una proporción significativa de la matrícula universitaria.
La académica también se refirió a las primeras generaciones de estudiantes mujeres de la UdeC y a la necesidad de ampliar la mirada sobre sus trayectorias. En particular, destacó el caso de las primeras estudiantes de Farmacia, quienes no solo se formaron como profesionales, sino que desarrollaron estudios vinculados con áreas científicas como la química, la física y la botánica.
Su reflexión permitió relevar que la presencia de las mujeres en la Universidad de Concepción no constituye únicamente un antecedente histórico, sino que forma parte de una trayectoria que contribuyó a transformar progresivamente su participación en la educación superior y en distintos ámbitos de la sociedad.
De las demandas por igualdad a la institucionalización
Por su parte, la Mg. Cecilia Pérez Díaz abordó el proceso que condujo a la creación de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual de la Universidad de Concepción. La académica recordó el trabajo desarrollado durante 2016 por la Comisión de Género, instancia que reunió a integrantes de distintos estamentos universitarios y que permitió avanzar hacia la construcción de una institucionalidad permanente en materia de equidad de género.
En su intervención, enfatizó que la incorporación de las mujeres a la universidad no significó, por sí sola, el término de las desigualdades. “El desafío consistía también en reconocer las situaciones de discriminación y violencia presentes al interior de los espacios universitarios, así como promover transformaciones en la cultura institucional”, explicó.
Desde esta perspectiva, destacó la importancia de que las demandas sociales y estudiantiles pudieran traducirse en políticas, normativas y estructuras institucionales capaces de abordar estas problemáticas.
La primera directora de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual relevó, además, el carácter colectivo de este proceso y reconoció a quienes participaron en las primeras instancias de discusión y organización que permitieron avanzar hacia la institucionalidad actualmente existente.
“Recordar la historia” fue uno de los énfasis de su intervención, destacando que los avances alcanzados son resultado de procesos impulsados por distintas generaciones de integrantes de la comunidad universitaria.
Las brechas que persisten
El Dr. Pablo Fuentealba Carrasco, académico y director del Departamento de Sociología, centró su intervención en las desigualdades que persisten en el ámbito laboral y en las instituciones de educación superior, poniendo especial atención en la distribución de las labores de cuidado.
A partir de las cifras presentadas durante el conversatorio, el académico explicó que las brechas laborales entre hombres y mujeres no pueden comprenderse únicamente como decisiones individuales, sino que responden a estructuras sociales y culturales que históricamente han distribuido de manera desigual las responsabilidades de cuidado.
En este sentido, planteó que las instituciones universitarias también enfrentan el desafío de revisar sus propias prácticas y culturas organizacionales, considerando que el desarrollo de las trayectorias académicas requiere tiempo, disponibilidad y condiciones que pueden verse afectadas por la desigual distribución de estas responsabilidades.
“Avanzar hacia una mayor equidad implica generar condiciones que permitan que hombres y mujeres tengan oportunidades similares para desarrollar sus trayectorias profesionales y académicas”, afirmó el académico.
Asimismo, enfatizó que la igualdad formal ante la ley constituye un punto de partida, pero no garantiza por sí misma una igualdad efectiva. Por ello, sostuvo que es necesario continuar trabajando sobre las condiciones sociales e institucionales que reproducen las desigualdades.
Una tarea para las nuevas generaciones
Hacia el cierre del conversatorio, las y los participantes coincidieron en la importancia de mantener abierta la discusión sobre igualdad de género y derechos, especialmente entre las nuevas generaciones.
En este sentido, se relevó el valor de la memoria histórica para comprender que los derechos conquistados han sido resultado de procesos sociales y de la acción de personas y colectivos que impulsaron transformaciones en distintos momentos de la historia.
Las reflexiones también apuntaron a la necesidad de fortalecer la convivencia democrática y mantener espacios de diálogo frente a los desafíos actuales. Desde la academia, se planteó la importancia de observar qué grupos y voces pueden estar perdiendo presencia en el espacio público y generar condiciones para que continúen participando de las discusiones sociales.
La actividad permitió así vincular la historia de las primeras mujeres que ingresaron a la Universidad de Concepción con los desafíos contemporáneos de la igualdad, mostrando que la construcción de una comunidad universitaria más inclusiva constituye un proceso permanente y colectivo.