Las investigaciones de las académicas Katerinne Pavez y Javiera Palacios, presentadas en el XVIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), en Monterrey, México, revelan cómo los medios pueden dar visibilidad a ideas que desafían su época y, al mismo tiempo, influir en la forma en que la ciudadanía percibe a quienes participan de la política.
¿Qué ocurre antes de que una persona forme una opinión política? No todo comienza con un discurso, una propuesta de gobierno o una declaración pública. También intervienen las imágenes que observa, las ideas que circulan en los espacios donde participa y las formas en que los medios seleccionan y presentan aquello que ocurre.
Dos investigaciones desarrolladas por académicas del Departamento de Comunicación Social de la Universidad de Concepción permiten observar ese proceso desde perspectivas diferentes. La Dra. Katerinne Pavez Marchant estudió una revista producida por estudiantes del Liceo de Niñas de Los Ángeles entre 1922 y 1930, mientras que Javiera Palacios analizó las fotografías y micro-expresiones de las candidaturas presidenciales chilenas de 2025 publicadas por El Mercurio de Santiago.
Ambos trabajos fueron presentados en el XVIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), realizado en Monterrey, México, entre el 20 y el 24 de julio. Más allá de la instancia académica, sus resultados instalan preguntas sobre cómo se construyen y circulan las ideas políticas y cuánto puede influir la comunicación en aquello que las personas piensan, sienten y finalmente deciden.
Cuando las estudiantes escribían sobre feminismo sin nombrarlo
La investigación de la Dra. Katerinne Pavez permite recuperar la voz de jóvenes estudiantes de comienzos del siglo XX, que habitualmente queda fuera de los relatos sobre la historia política y comunicacional.
A través de la revista Liberación, publicación del Liceo de Niñas de Los Ángeles, la académica buscó conocer qué pensaban y qué temas interesaban a las estudiantes de la época. El material permitió identificar que, ya en 1922, las jóvenes abordaban ideas que hoy pueden reconocerse como parte del pensamiento feminista, aun cuando no utilizaran esa palabra.
Según explica la Dra. Pavez, escribían sobre la educación como herramienta para desarrollarse, defendían la posibilidad de que las mujeres ocuparan cargos políticos y planteaban que era posible compatibilizar la vida familiar con las aspiraciones de estudiar una carrera. El hallazgo adquiere mayor relevancia al observar qué ocurrió después. “Tras el quiebre democrático y el establecimiento del gobierno autoritario de Carlos Ibáñez, las referencias al feminismo desaparecieron de la revista y el concepto pasó a ser presentado negativamente. Los números publicados en 1928 y 1930 muestran cómo las distintas generaciones de estudiantes actuaron dentro de los límites que se impusieron desde el exterior”, explicó.
La revista, por tanto, no es solamente un documento escolar. Permite observar cómo las ideas circulaban, cómo eran adaptadas por las estudiantes a su propio contexto y cómo las condiciones políticas podían ampliar o restringir aquello que era posible decir públicamente.
“También modifica una imagen habitual sobre la participación política de las mujeres. Las estudiantes que escribían en Liberación eran menores de edad y vivieron en una época en que las mujeres todavía no tenían derecho a voto. Sin embargo, ya estaban produciendo y movilizando ideas políticas mediante herramientas de comunicación”, señaló la académica de Periodismo UdeC.
El gesto que también comunica
Un siglo después, la investigación de Javiera Palacios sitúa el problema en otro escenario: las elecciones presidenciales chilenas de 2025 y el papel de las imágenes utilizadas por la prensa.
Su estudio plantea que una fotografía política no se limita a mostrar a una persona. La selección de una imagen, su encuadre, el contexto editorial y, especialmente, las micro-expresiones del rostro pueden contribuir a asociar a un candidato con determinadas características afectivas, como confianza o inseguridad.
El análisis encontró patrones reiterados en las imágenes que asociaban a los candidatos con determinadas valoraciones y afectos, en una relación que posteriormente fue contrastada con los resultados electorales públicos. “Uno de los aspectos centrales del estudio es que esos pequeños gestos adquieren mayor fuerza cuando se repiten y se combinan con otros elementos de la fotografía y del tratamiento editorial”, afirmó la académica.
Para la profesora Javiera Palacios, la consecuencia de este hallazgo es relevante para la forma en que entendemos la información política. Antes de que una candidatura sea evaluada por sus argumentos, también puede estar siendo evaluada visualmente.
El rostro, el cuerpo y el gesto producen significados que intervienen en la interpretación de las ideas y de la cercanía social de una candidatura, particularmente entre quienes todavía no tienen una decisión tomada.
Esto pone en cuestión la idea de que la fotografía periodística es simplemente un acompañamiento del texto. La imagen también puede contribuir a construir una determinada percepción sobre quien aparece en ella.
Dos investigaciones, una misma pregunta
Aunque una investigación mira hacia una revista escolar publicada hace un siglo y la otra hacia las imágenes de una elección presidencial reciente, ambas permiten observar que la comunicación no solo refleja la realidad, también participa en la construcción de los sentidos con que esa realidad es interpretada.
En Liberación, las estudiantes utilizaron la escritura para expresar ideas sobre educación, participación política y autonomía femenina en un contexto en que carecían incluso de derechos políticos formales. En las fotografías electorales analizadas por Palacios, las decisiones visuales de un medio pueden contribuir a instalar determinadas percepciones afectivas sobre quienes buscan representar a la ciudadanía.
La participación de ambas académicas en ALAIC permitió, además, someter estas investigaciones a la discusión con especialistas de otros países. En el caso de Palacios, la retroalimentación recibida contribuyó a fortalecer la hipótesis y metodología de su trabajo y sus futuras líneas de investigación.
“Representar a nuestra universidad, facultad y en particular, a nuestro Departamento de Comunicación Social junto con la Dra. Katerinne Pavez, ha sido un orgullo pues demuestra el trabajo que se ha estado realizando en diferentes ramas en materia de investigación y que ha sido apoyado por nuestras jefaturas. Además, abrir y posicionarnos en estos espacios, son claves para nutrir el diálogo con nuestras y nuestros estudiantes, fomentar el pensamiento crítico y traer al aula las innovaciones que están trabajando los colegas a nivel latinoamericano”, añadió.
En el caso de la profesora Pavez, el intercambio reforzó su interés por continuar investigando la producción escrita de mujeres y ampliar el espectro geográfico de este tipo de estudios.
“Lo que generó mayor interés entre los investigadores de otros países fue que unas jóvenes de una localidad alejada del centro del país, como era la ciudad de Los Ángeles en ese entonces, tuvieran ideas tan progresistas sobre el rol de la mujer a comienzos del siglo XX. Me preguntaron mucho al respecto y les causó gran sorpresa. Esto demuestra cómo las feministas de aquella época lograron construir una red que les permitió difundir sus ideas a lo largo de todo el país, al menos entre los círculos de mujeres ilustradas, y que su acción no se limitó únicamente a Santiago”, concluyó la Dra. Katerinne.