En el contexto de los graves incendios forestales que han afectado a la Región del Biobío durante enero, el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción está desarrollando una serie de jornadas de capacitación en “Primeros Auxilios Físicos y Psicológicos (PAP)” y de “Herramientas Psicosociales para Acompañar en la Atención de Emergencias”, iniciativa levantada por la Dra. Loreto Villagrán, profesora asociada de Psicología UdeC.
Las actividades se han desplegado en distintos espacios universitarios: durante la semana pasada, gran parte de las jornadas se realizaron en el Auditorio de la Facultad de Medicina, mientras que esta semana se están desarrollando en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales UdeC, reforzando el rol de la Universidad como punto de apoyo formativo en medio de la emergencia.
Capacitar para apoyar en terreno
Según explicó la Dra. Loreto Villagrán, estas jornadas surgen ante la necesidad de contar con voluntariado, profesional y no profesional, con herramientas mínimas para actuar en terreno, considerando que, tras la etapa más inmediata de la emergencia, vendrá una segunda fase que requerirá apoyo más especializado.
“Se necesita una ayuda de voluntarios, tanto profesionales como no, que tengan unos mínimos conocimientos para poder ir a terreno”, señaló, agregando que, a medida que avancen las labores de emergencia “se va a necesitar un apoyo más especializado”. Todo lo anterior debido a que incluso durante tareas como la remoción de escombros las personas comparten experiencias difíciles que requieren un abordaje cuidadoso.
En esa línea, la académica destacó también el valor formativo para el estudiantado, en tanto permite prepararse para apoyar responsablemente procesos de acompañamiento psicosocial en contextos de crisis.
Proyección: continuar y sumar más áreas de la salud
Consultada por la continuidad de estas jornadas, Villagrán indicó que existe plena intención de seguir desarrollándolas, especialmente considerando que, aun en período de vacaciones, ha existido asistencia e interés por parte de estudiantes y profesionales.
“Está toda la intención de poder seguir”, afirmó, explicando que el desafío ahora es convocar a más carreras del área de la salud y, a la vez, contar con mayores recursos para fortalecer la organización y proyección de estas instancias.
Un énfasis clave: formación responsable, no “especialización”
Uno de los puntos más enfatizados por la Dra. Villagrán fue la necesidad de resguardar el sentido y los límites de estas capacitaciones. Si bien entregan herramientas útiles y criterios iniciales, no constituyen cursos de especialización, razón por la cual se ha optado por privilegiar la modalidad presencial.
“No lo vamos a hacer online de momento, porque la idea también es cuidar. Estos no son cursos de especialización”, señaló, precisando que se busca evitar que, tras una jornada, alguien pueda atribuirse competencias que no corresponden. En ese marco, recalcó que existe un “cuidado ético” para que la formación entregue criterios mínimos, habilite consultas con quienes exponen y permita activar redes de apoyo, sin caer en lógicas masivas que puedan ser malinterpretadas.
El resguardo se vuelve aún más sensible cuando se abordan temáticas como infancia. En palabras de la profesional, en ese caso es necesario extremar precauciones, asegurando un mínimo de control sobre quiénes participan y considerando estándares adecuados para evitar cualquier riesgo de vulneración de derechos. Por lo mismo, Villagrán fue insistente en indicar lo primordial de poder ver a las personas y poder saber quiénes vienen, para así tener un mínimo de cuidado.
Para finalizar, la académica concluyó que se busca aportar desde la formación y la responsabilidad ética al acompañamiento de comunidades afectadas, fortaleciendo capacidades iniciales para el trabajo en terreno y promoviendo una intervención consciente, cuidadosa y pertinente frente a una emergencia que, más allá de lo material, también deja impactos humanos y psicosociales.