La exposición, dictada por el Dr. Javier Montalvo, permitió conocer los alcances de una investigación que, mediante el estudio de residuos orgánicos preservados en cerámicas arqueológicas, aporta nuevas evidencias sobre el uso de recursos, las tradiciones culinarias y la relación entre las comunidades y sus territorios en el centro sur de Chile.
Estudiantes, académicos y profesionales participaron en la charla “Prácticas Culinarias en el centro sur de Chile Pre-Colonial: Un acercamiento desde el análisis químico de residuos orgánicos de fragmentos cerámicos”, organizada por el Departamento de Antropología de la Universidad de Concepción.
Durante su exposición, realizada el pasado viernes 19 de junio, Montalvo presentó resultados obtenidos a partir del estudio de residuos orgánicos conservados en fragmentos cerámicos provenientes de sitios arqueológicos ubicados en el valle central y en Isla Mocha, correspondientes a distintos momentos del período alfarero.
La investigación emplea técnicas de espectrometría de masas y análisis isotópicos para identificar compuestos lipídicos absorbidos por las vasijas durante su uso. A partir de estos residuos es posible conocer qué alimentos fueron procesados y cómo variaron las prácticas culinarias entre distintas comunidades y territorios.
Cocinas diversas y territorios diferentes
Uno de los hallazgos más relevantes presentados durante la charla apunta a la existencia de prácticas culinarias diferenciadas según las áreas geográficas estudiadas.
En los sitios del valle central, los análisis evidenciaron una importante presencia de recursos vegetales, especialmente plantas C3, además de indicios asociados al procesamiento de camélidos. Asimismo, los resultados sugieren un aumento del uso de plantas C4 —principalmente maíz— durante los períodos más tardíos. “Vemos que para el valle el uso de plantas es muy fuerte”, explicó el investigador al analizar los resultados obtenidos en los contextos estudiados.
En contraste, la situación observada en Isla Mocha mostró una relación mucho más estrecha con recursos marinos y acuáticos. Los residuos encontrados en las cerámicas revelan preparaciones donde se combinarían vegetales con recursos provenientes del mar, configurando prácticas culinarias distintas a las identificadas en el interior del territorio.
Más allá de la dieta
Uno de los aspectos más destacados de la presentación fue la invitación a comprender la alimentación desde una perspectiva cultural y social, y no únicamente nutricional. Para Montalvo, los residuos conservados en las cerámicas permiten aproximarse a conocimientos, prácticas y relaciones que formaban parte de la vida cotidiana de las comunidades precoloniales. En este sentido, la investigación abre nuevas preguntas sobre el manejo de recursos vegetales, la diversidad ecológica existente en el pasado y los conocimientos asociados a las plantas que hoy han desaparecido o perdido relevancia.
El investigador llamó a reflexionar sobre la riqueza de los saberes ecológicos y culinarios desarrollados por las comunidades indígenas del centro sur de Chile, así como sobre los procesos históricos que han transformado profundamente esos sistemas de conocimiento. “Estos resultados son evidencia de que existía un manejo interesantísimo de distintos tipos de plantas”, señaló, destacando la complejidad de las prácticas alimentarias registradas arqueológicamente.
La exposición también planteó vínculos entre los hallazgos arqueológicos y problemáticas contemporáneas, como la pérdida de biodiversidad, la transformación de los ecosistemas y la desaparición de conocimientos tradicionales asociados al uso de especies vegetales y animales.
Ciencia interdisciplinaria para comprender el pasado
Además de presentar los resultados de su investigación doctoral, Javier Montalvo compartió parte de su trayectoria académica como antropólogo formado en la Universidad de Concepción y posteriormente especializado en análisis biomoleculares en el extranjero.
Durante el diálogo con estudiantes, enfatizó la importancia de la formación interdisciplinaria y del trabajo colaborativo entre distintas áreas del conocimiento para abordar preguntas complejas sobre el pasado humano.
La conversación derivó en reflexiones sobre el potencial que tienen herramientas provenientes de la química, la biología, la estadística y la ingeniería para enriquecer la investigación antropológica contemporánea.
“La respuesta siempre es cultural”, fue una de las ideas que marcó el cierre de la jornada, resaltando que detrás de los datos químicos, las moléculas y los análisis de laboratorio existen personas, prácticas sociales y formas de comprender el mundo.