El académico de la Universidad de California, Berkeley, presentó una conferencia sobre intervenciones psicológicas en establecimientos educacionales, en el marco del cierre académico del proyecto Fondecyt “Convive Serenamente”.
La promoción del bienestar estudiantil y la necesidad de implementar estrategias preventivas en los establecimientos educacionales fueron algunos de los principales temas abordados por el Dr. Frank C. Worrell durante la conferencia “Psychological Interventions with Adolescents in the School Setting”, realizada en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción.
La actividad formó parte del cierre académico del proyecto Fondecyt N.º 1231891 “Convive Serenamente”, liderado por el académico del Departamento de Psicología, Dr. Cristián Oyanadel, y reunió a estudiantes de pregrado y postgrado, académicos, investigadores y profesionales vinculados al ámbito de la educación y la salud mental.
Durante su exposición, el académico de la Universidad de California, Berkeley, planteó que los desafíos actuales en salud mental requieren avanzar desde modelos centrados exclusivamente en la atención individual hacia enfoques preventivos y sistémicos capaces de impactar a comunidades completas.
“Es imposible tratar a todas las personas una por una. Si queremos generar cambios significativos, debemos pensar en intervenciones universales que permitan mantener saludables a la mayor cantidad posible de estudiantes”, señaló.
En este contexto, Worrell explicó el modelo de sistemas multinivel de apoyo, una estrategia ampliamente utilizada en contextos educativos que contempla intervenciones universales para toda la comunidad escolar, acciones focalizadas para grupos de riesgo y apoyos especializados para quienes requieren atención intensiva. “La escuela constituye un espacio privilegiado para desarrollar acciones preventivas que permitan reducir riesgos antes de que los problemas se profundicen”, explicó.
Del individuo al sistema educativo
Uno de los aspectos centrales de la conferencia fue la necesidad de ampliar la mirada tradicional de la intervención psicológica. Para ello, el investigador presentó experiencias desarrolladas en Estados Unidos y Trinidad y Tobago, donde la recopilación sistemática de datos permitió diseñar estrategias orientadas a mejorar el bienestar y el desempeño académico de estudiantes a nivel institucional y gubernamental.
Entre los casos expuestos destacó la experiencia de una escuela asociada a la Universidad de California, Berkeley, creada bajo un modelo de altas expectativas académicas y apoyo integral a estudiantes provenientes de contextos vulnerables. La iniciativa incorporó acompañamiento socioemocional, fortalecimiento de habilidades académicas, participación familiar y una cultura escolar basada en el desarrollo de fortalezas y la preparación para la educación superior.
Para Worrell, estas experiencias evidencian que la intervención psicológica no debe limitarse a la resolución de problemas una vez que estos aparecen, sino orientarse a generar condiciones que favorezcan el desarrollo de las personas desde etapas tempranas. “Debemos pensar más en cómo mantener a las personas saludables que en cómo intervenir cuando ya existe un problema”, sostuvo durante la presentación.
El valor de la colaboración
Otro de los puntos destacados por el académico fue la importancia del trabajo conjunto entre escuelas, familias, profesionales de la salud mental y comunidades educativas. Según explicó, los problemas que afectan a niños, niñas y adolescentes requieren respuestas coordinadas y coherentes entre los distintos actores involucrados.
Asimismo, enfatizó el rol que cumplen los psicólogos en la generación de evidencia para la toma de decisiones y en la evaluación permanente de las intervenciones implementadas.
Al finalizar su conferencia, Worrell señaló que uno de los mayores desafíos de la disciplina es desarrollar estrategias preventivas capaces de alcanzar a más personas y contribuir a la construcción de entornos educativos más saludables, inclusivos y favorables para el aprendizaje. “Siempre debemos recopilar datos y evaluar la efectividad de lo que hacemos. Es importante sentir que hacemos algo bueno, pero también saber que realmente estamos generando un impacto”, concluyó.
La actividad permitió reflexionar sobre el aporte de la psicología al ámbito educativo y fortalecer el diálogo en torno a la promoción del bienestar y la convivencia escolar, temáticas que han orientado el desarrollo del proyecto Fondecyt Convive Serenamente.