Desde Psicología, Sociología, Periodismo, Trabajo Social y Antropología, las galardonadas coinciden en que este logro representa años de dedicación, desafíos superados y el apoyo constante de las personas que las rodean.
Las egresadas Paulina Muñoz Belmont (Psicología), Constanza Salazar Jara (Sociología), Sofía Meier Améstica (Periodismo), Romina Trujillo Estrada (Trabajo Social) y Mayte Yébenes Alegría (Antropología) fueron distinguidas con el Premio Universidad de Concepción 2025, reconocimiento que destaca la excelencia académica de quienes obtuvieron los mejores resultados de su generación.
Más allá de las calificaciones, sus relatos reflejan experiencias marcadas por la pandemia, la adaptación a nuevos entornos, el descubrimiento de vocaciones y la construcción de vínculos que dejaron huella en su paso por la Universidad.
Paulina Muñoz: construir confianza para acompañar a otros
Para la psicóloga Paulina Muñoz Belmont, recibir el Premio Universidad representa “el reconocimiento y la valoración de cinco años de estudio y esfuerzo constante”, un proceso que le permitió confirmar que eligió el camino correcto para su desarrollo profesional y personal.
Su experiencia universitaria estuvo definida por los cambios que vivió su generación: comenzó sus estudios en modalidad virtual durante la pandemia, transitó posteriormente a la presencialidad y tuvo la oportunidad de realizar un intercambio académico en la Universidad de Málaga. Esta última experiencia, relata, le permitió conocer nuevas perspectivas sobre la psicología y ampliar su visión profesional.
Uno de los mayores desafíos de su formación fue enfrentarse a la práctica profesional y aprender a confiar en sus propias capacidades. Con el tiempo comprendió que no era necesario alcanzar la perfección para ejercer un rol significativo. Según explica, descubrir el valor de escuchar, empatizar y ofrecer espacios seguros para las personas fue fundamental en su crecimiento profesional.
La egresada destaca además el sello comunitario de la carrera de Psicología, especialmente a través del trabajo en terreno y las prácticas que permiten vincular la formación académica con necesidades reales de las personas. Asimismo, enfatiza la importancia de que quienes ingresan a la educación superior no descuiden su bienestar emocional. “Priorizar los espacios de cuidado, comunidad y descanso también es parte fundamental de este proceso”, señala.
Constanza Salazar: aprender desde las personas y las comunidades
La socióloga Constanza Salazar Jara reconoce que la noticia del Premio Universidad fue inesperada. Para ella, el reconocimiento constituye un honor y una valoración de los años dedicados a su formación académica.
Su trayectoria universitaria también se caracterizó por la transición entre la virtualidad y la presencialidad. Sin embargo, más allá de las circunstancias, recuerda especialmente el aprendizaje obtenido a través de sus docentes y compañeros. Destaca la humanidad de sus profesores y las experiencias compartidas con quienes formaron parte de su generación, vínculos que aún conserva.
Durante su carrera enfrentó importantes desafíos personales. Uno de ellos fue aprender a pedir ayuda cuando la necesitaba, una experiencia que hoy comparte como enseñanza para futuras generaciones. Otro reto identificado fue atreverse a aplicar sus conocimientos en el trabajo en terreno, comprendiendo la responsabilidad que implica investigar y dialogar con personas que depositan su confianza en quienes realizan estudios sociales.
“La formación recibida en la Universidad de Concepción me permitió desarrollar una mirada crítica, empática y comprometida con la realidad social”, afirma Constanza. En ese sentido, resalta como principal sello de la Sociología el análisis crítico, la investigación rigurosa y el trabajo colaborativo con las comunidades.
Sofía Meier: la convicción de aprender y comunicar
Para la periodista Sofía Meier Améstica, el Premio Universidad tiene un significado profundamente personal. Más que un reconocimiento individual, lo entiende como una forma de agradecer a su familia, especialmente a su madre, por la formación y los valores que marcaron su vida. “Creo que este premio también es de ella y es una forma de agradecerle todo el cariño y amor con el que me crió”, expresa.
Sofía describe su paso por la Universidad de Concepción como un sueño cumplido, identificado por un fuerte sentido de comunidad. Recuerda con gratitud el apoyo recibido por parte de docentes, funcionarios y colaboradores de la Facultad, quienes acompañaron su proceso formativo desde el inicio.
La adaptación a una nueva ciudad y el comienzo de la carrera en modalidad virtual fueron algunas de las experiencias que definieron sus años universitarios. A ello se sumó el desafío de mantener sus prioridades académicas, incluso cuando ello significó renunciar a ciertas actividades sociales.
La egresada destaca que la Universidad le enseñó resiliencia y le entregó la confianza necesaria para expresar sus ideas con convicción. Asimismo, identifica en la excelencia docente uno de los rasgos más distintivos de la carrera de Periodismo y de la Facultad de Ciencias Sociales. “Fueron mi principal apoyo, en las buenas y en las malas, y es algo que jamás olvidaré”, afirma al referirse a sus profesores.
Romina Trujillo: compromiso social más allá de las fronteras
Llegar desde Argentina, en medio del estallido social, para estudiar en la Universidad de Concepción fue uno de los primeros grandes desafíos que enfrentó Romina Trujillo Estrada. La trabajadora social inició su formación durante la pandemia, circunstancia que marcó su experiencia universitaria. Por eso, recibir el Premio Universidad significa para ella una satisfacción personal y colectiva. “Este reconocimiento refleja años de esfuerzo y dedicación en mi formación académica”, señala, destacando además el apoyo permanente de su familia y amistades.
Romina recuerda el retorno a la presencialidad y el valor de compartir experiencias con sus compañeros y compañeras. También destaca las prácticas profesionales como espacios decisivos para conectar la teoría con las necesidades reales de las personas y comprender diversos contextos de intervención social.
La egresada considera que la principal fortaleza de Trabajo Social y de la Facultad radica en su compromiso ético y social, orientado a comprender las problemáticas contemporáneas desde el respeto por la diversidad, la dignidad y los derechos humanos.
Mayte Yébenes: encontrar una mirada única del mundo
Para la antropóloga Mayte Yébenes Alegría, el Premio Universidad representa el resultado de años de esfuerzo, pasión y amor por una disciplina que llamó su atención desde sus primeros acercamientos, destacando además que se trata de un logro compartido con todas las personas que la acompañaron durante su formación.
Mayte recuerda su paso por la Facultad de Ciencias Sociales como una experiencia gratificante y llena de buenos recuerdos. Entre los aspectos más significativos menciona las relaciones construidas con docentes, compañeros y funcionarios, quienes contribuyeron a fortalecer su motivación y la ayudaron a enfrentar momentos complejos.
Ser estudiante foránea y desenvolverse en una carrera que considera poco convencional fueron algunos de los principales desafíos de su trayectoria. Explica que, en más de una ocasión, tuvo que enfrentar cuestionamientos sobre sus aspiraciones profesionales y sobre el propio campo de la Antropología. Sin embargo, precisamente esa particularidad es la que más valora de su disciplina. A su juicio, la Antropología posee una capacidad única para integrar distintas perspectivas, métodos y formas de comprender al ser humano, convirtiéndose en una herramienta fascinante para analizar la diversidad de la experiencia humana.
Aunque sus historias son distintas, las cinco estudiantes comparten elementos en común: la perseverancia para enfrentar escenarios complejos, la valoración de las relaciones construidas en la Facultad de Ciencias Sociales y la convicción de que la formación universitaria va mucho más allá de las aulas.